De la galena al espacio: la tecnología que convirtió a la radio en una revolución
Hoy alcanza con encender un receptor, abrir una aplicación o escuchar una transmisión por internet para que una voz llegue desde cualquier parte del mundo. Pero hace poco más de un siglo, conseguir que una señal viajara sin cables era una frontera tecnológica. La historia de la radio permite mirar de cerca cómo una sucesión de experimentos terminó cambiando para siempre la comunicación, el entretenimiento y la vida cotidiana.
Las primeras comunicaciones inalámbricas fueron esencialmente experimentales. A fines del siglo XIX, los desarrollos técnicos permitieron transmitir señales mediante ondas electromagnéticas y utilizar ese recurso para enviar mensajes en código Morse.
El salto fue enorme: por primera vez comenzaba a ser posible comunicarse sin depender de un cable físico entre dos puntos.
En El Cruce, ese recorrido fue reconstruido junto a Leonardo Oliva, periodista, docente y autor del libro La radio en Mendoza. De la galena a los auditorios, 1920-1960, y Leo Martí, radioaficionado, integrante de AMSAT Argentina y vinculado a proyectos de investigación en la Universidad Tecnológica Nacional.
Cuando una voz empezó a viajar por el aire
Las primeras transmisiones todavía no transportaban voces. Eran señales simples que podían convertirse en mensajes telegráficos.
La incorporación de nuevas tecnologías, como las válvulas, permitió amplificar y ordenar las señales y separar las transmisiones en distintas frecuencias. Ese desarrollo abrió el camino para que, durante las primeras décadas del siglo XX, comenzara a transmitirse sonido y finalmente voz.
Ahí ocurrió un cambio cultural mucho más profundo. Lo que inicialmente había sido una tecnología utilizada en comunicaciones marítimas, militares y experimentales empezó a convertirse en un medio capaz de llevar noticias, música, relatos y entretenimiento al interior de los hogares.
Los primeros receptores de galena muestran hasta qué punto aquella experiencia era diferente de la actual: equipos sencillos, sin pilas, generalmente escuchados con auriculares y de manera individual. Pocas décadas después, la escena sería exactamente la contraria.
De escuchar en soledad a llenar auditorios
Durante los años 40, la radio atravesó una etapa de enorme expansión. Las emisoras construyeron edificios especialmente diseñados para producir contenidos y muchos incorporaron grandes auditorios.
En Mendoza todavía quedan rastros de esa época en edificios vinculados a emisoras como Radio Nacional y Radio Libertador.
La radio ya no era solamente un aparato: alrededor suyo comenzaba a desarrollarse una industria cultural. Músicos, actores, periodistas y públicos se encontraban en estudios y auditorios, mientras el radioteatro construía historias episódicas capaces de mantener a las audiencias esperando el capítulo siguiente.
Mucho antes de las series en plataformas, la radio ya había descubierto el poder de la narración por episodios.
También fue central para contar los grandes acontecimientos colectivos. Las transmisiones deportivas estuvieron entre las primeras experiencias realizadas desde exteriores y ese aprendizaje permitió llevar otros eventos masivos al público. En Mendoza, la Fiesta de la Vendimia también comenzó a ser relatada por radio en sus primeros años.
Mendoza y los pioneros
La historia local tiene además personajes que permiten conectar distintas innovaciones de principios del siglo XX. Uno de ellos fue Eduardo Bradley, protagonista junto a Ángel María Zuloaga del primer cruce aéreo de la Cordillera de los Andes en globo, realizado en 1916.
Fue una hazaña que Bradley buscó especialmente y dedicó a su amigo Jorge Newbery, considerado uno de los padres de la aeronáutica argentina, que había muerto trágicamente en Mendoza un par de años antes mientras se entrenaba para intentar el cruce de los Andes en avión.
Bradley se vinculó también con los primeros desarrollos de la radiotelefonía en Mendoza: comenzó a vender en su tienda los primeros receptores de galena y abrió el primer estudio radial de la provincia.
Su trayectoria refleja un rasgo característico de aquella época: los mismos pioneros podían moverse entre aeronáutica, comunicaciones y nuevas tecnologías porque todos esos campos estaban siendo construidos casi simultáneamente.
Los radioaficionados y una innovación que nunca terminó
La radioafición conserva hasta hoy buena parte de ese espíritu experimental.
La imagen tradicional del radioaficionado intentando captar una señal lejana durante la madrugada sigue existiendo, pero las posibilidades actuales son mucho más amplias: construcción de antenas, comunicaciones digitales, experimentación electrónica y conexiones mediante satélites.
Leo Martí participa de AMSAT Argentina, organización vinculada a las comunicaciones satelitales de radioaficionados. En ese ámbito, grupos pequeños pueden experimentar con tecnologías que los conectan incluso con proyectos espaciales.
La continuidad histórica resulta llamativa: aquello que comenzó con receptores artesanales y señales débiles hoy permite que radioaficionados participen en comunicaciones con satélites y colaboren en experiencias relacionadas con misiones espaciales.
Una tecnología que sigue transformándose
La radio sobrevivió al cine sonoro, la televisión, internet, las plataformas y las redes sociales. Cambiaron los dispositivos, las formas de distribución y los hábitos de consumo, pero permanece una característica que estaba en su origen: la posibilidad de que una voz atraviese una distancia y genere una experiencia compartida.
Quizás por eso su historia no sea solamente una historia de medios. Es también una historia de innovación: experimentación, curiosidad, errores, nuevas tecnologías y personas intentando constantemente ampliar los límites de lo que era posible comunicar.
De un receptor de galena a una señal enviada desde el espacio, la pregunta, y quizás también la motivación, siguen siendo las mismas: ¿hasta dónde podemos llegar para conseguir que alguien, en algún lugar, pueda escucharnos?
En El Cruce recorrimos esta historia con Leonardo Oliva y Leo Martí. Mirá la conversación completa, disponible en dos partes:
Primera parte — Historia de la radio Segunda parte — De la radio al espacio
En esta nota
- Leonardo Oliva
- Leo Martí